La industria frigorífica y los productores ganaderos argentinos atraviesan un febrero de gran dinamismo. Tras la eliminación total de las cuotas de exportación y los registros que limitaban los envíos al exterior, las ventas de carne vacuna han registrado un salto cuantitativo y cualitativo. China se mantiene como el principal destino en volumen, absorbiendo cortes para procesamiento, mientras que Europa y Estados Unidos han incrementado sus pedidos de cortes premium bajo cuota Hilton y cortes de alta gama. Este escenario ha permitido una recuperación de los precios internacionales recibidos por los exportadores locales, lo que incentiva la inversión en genética y alimentación en los campos de la pampa húmeda. Sin embargo, la contracara de este éxito exportador es la presión sobre los precios internos; el mostrador local ha sentido ajustes en febrero debido a la competencia entre la demanda externa y el consumo doméstico. El SENASA ha reforzado los controles de trazabilidad para cumplir con las nuevas exigencias ambientales de la Unión Europea, un desafío que Argentina está liderando en la región. El sector agroindustrial estima que, de mantenerse este ritmo, 2025 podría cerrar con un ingreso récord de divisas por exportaciones cárnicas, superando los niveles de los últimos cinco años. La recuperación del stock ganadero es ahora la prioridad para sostener la oferta sin descuidar el consumo interno, un equilibrio delicado pero necesario para la salud de la cadena productiva. La carne argentina vuelve a consolidarse como la marca país más reconocida en el mundo, aprovechando el nuevo contexto de apertura económica y competitividad cambiaria.



