El año 2024 comenzó con un cambio radical en los precios relativos tras la entrada en vigencia del DNU 70/23. Las empresas de medicina prepaga aplicaron aumentos superiores al 40%, argumentando un retraso histórico en las cuotas.
El combustible también registró un salto del 27% en la primera semana, encareciendo la logística de alimentos en todo el país. Los inquilinos enfrentaron un nuevo escenario sin ley de alquileres, donde los contratos empezaron a pactarse bajo libre acuerdo entre partes.
El Gobierno Nacional defendió las medidas como el camino necesario para normalizar la economía y terminar con los subsidios cruzados. Sin embargo, el impacto en el consumo masivo fue inmediato, con una caída en las ventas de supermercados del 12% interanual.
La clase media argentina inició el año reorganizando sus presupuestos familiares para afrontar los nuevos costos de servicios básicos. Este enero marcó el inicio de una etapa de sinceramiento económico que puso a prueba la capacidad de ahorro de la población.
Los analistas proyectan que este shock de precios es la base para una futura estabilidad, siempre que se logre mantener el equilibrio fiscal prometido por el equipo económico.



