El Juzgado Correccional N°1 de Campana condenó esta semana a Ricky Diotto, ex pareja de la actriz María Fernanda Callejón, por violencia de género. La sentencia establece 4 meses de prisión en suspenso, lo que significa que no cumplirá cárcel pero deberá fijar residencia y someterse a tratamiento psicológico. Horas después del fallo, Callejón publicó un comunicado en sus redes sociales donde reveló cómo se siente: “No me siento ganadora. Estos son temas profundamente dolorosos. Pero sí me siento reparada. Que un juez me crea es algo que no tiene precio”.
El proceso judicial y la condena
Durante el proceso, los jueces analizaron pruebas contundentes: testimonios, informes periciales y documentación del contexto de maltrato que denunció Callejón. La violencia acreditada incluyó sometimiento y tratos humillantes durante los años de convivencia de la pareja. El tribunal determinó que Diotto ejerció violencia de género contra la actriz de manera sistemática, lo que fundamentó la condena.
La pena impuesta busca una reparación sin encierro carcelario. Diotto deberá cumplir con tratamiento psicológico enfocado en mejorar su vínculo familiar, especialmente con la madre de su hija. La sentencia se conoció apenas un mes después de que Callejón presentara una denuncia adicional contra su ex por abuso sexual, sumando complejidad al caso que sacudió el mundo del espectáculo argentino.
En su comunicado, la actriz agradeció uno por uno a los profesionales que la acompañaron en este proceso: el juez Javier Alfredo Romañuk, el fiscal Matías Sebastián Ferreirós y su abogado Martín de Vargas, a quien describió como “excepcional”. También dedicó palabras especiales a Moria Casán, conductora de “Intrusos” (el programa donde trabaja Callejón), por haberla apoyado durante todo el proceso.
Mensaje a otras mujeres y reflexión sobre la condena
Callejón cerró su comunicado con un mensaje directo a las mujeres que atraviesan situaciones similares de violencia. “No se callen. Ante cualquier mínima violencia, hablen. Busquen ayuda. La justicia existe”, lanzó la actriz, enfatizando la importancia de romper el silencio frente al maltrato. También subrayó que “la violencia existe aunque no se vea” y cuestionó el papel del silencio como cómplice en estas situaciones.
En cuanto a su hija Giovanna, Callejón confesó en el comunicado que además de ser “el propósito de esta lucha”, fue ella misma “la que me cuidó en todo momento, sin darse cuenta”. Esta revelación pone luz sobre cómo la violencia doméstica impacta no solo en la víctima directa sino también en los hijos menores de edad que presencian o viven en ese ambiente.
La particularidad de la declaración de Callejón radica en que no celebra la condena como una “victoria”, sino como un acto de reparación personal. Su énfasis en el dolor continuado, incluso frente al reconocimiento judicial de lo ocurrido, refleja la complejidad emocional de los casos de violencia de género donde la verdad judicial no borra completamente el sufrimiento vivido.
Este caso se suma a otros procesos de alto perfil en Argentina donde mujeres del ámbito artístico han denunciado violencia doméstica, generando debate sobre protección legal y acceso a justicia para las víctimas. La sentencia contra Diotto establece un antecedente importante dentro de las causas de violencia de género en la provincia de Buenos Aires.



