Un accidente de tránsito con un final dramático sacudió la madrugada del lunes en Recoleta. Un conductor de 33 años perdió el control de su Renault Logan gris en la avenida Alvear al 1400, entre Libertad y Parera, tras intentar esquivar a un perro que se cruzó en su camino. El vehículo terminó incrustado contra la fachada de un edificio y luego se incendió. Bomberos, el SAME y la Policía de la Ciudad debieron intervenir en el lugar para controlar la emergencia y asistir al conductor.
El impacto contra el inmueble
Según relató el automovilista a los efectivos policiales, un perro se cruzó repentinamente en su trayectoria. Intentó maniobrar para evitar atropellarlo, pero la acción provocó que perdiera completamente el dominio del vehículo. El Renault Logan salió despedido de la calzada, se subió a la vereda y avanzó varios metros sin control, derribando bolardos de cemento y otros elementos urbanos a su paso.
El impacto contra el frente del inmueble fue violento. La colisión dejó un rastro de destrucción: rejas rotas, elementos dañados esparcidos por toda la zona y el automóvil con importantes destrozos en su estructura. Luego del choque, el rodado se prendió fuego, lo que generó mayor urgencia en la movilización de equipos de emergencia.
El conductor fue asistido por personal del SAME en el lugar. Presentaba un cuadro compatible con latigazo cervical y lesiones faciales producto del impacto. Sin embargo, después de recibir atención médica, el hombre decidió no ser trasladado a ningún hospital para continuar su tratamiento.
En el operativo trabajaron efectivos de la Comisaría Vecinal 1 A de la Policía de la Ciudad y dotaciones de Bomberos, que controlaron el incendio y aseguraron la zona para evitar mayores riesgos. La intervención fue rápida y coordinada ante la magnitud del siniestro.
Investigación en curso
Victoria Sánchez, titular de la Unidad Fiscal Este del Ministerio Público Fiscal, ordenó abrir actuaciones por averiguación de ilícito. Como protocolo de rigor en estos casos, dispuso que se le practique un test de alcoholemia al conductor para descartar que estuviera bajo la influencia del alcohol al momento del accidente.
Los agentes de la Policía de la Ciudad de la Comuna 1 Norte quedaron a cargo de las pericias técnicas destinadas a reconstruir la mecánica del hecho. Los investigadores buscarán determinar con precisión qué ocurrió antes del impacto, corroborar la versión del conductor sobre el perro y analizar si existen otros factores que hayan contribuido al accidente.
El caso quedó bajo investigación. Aún no hay confirmación sobre la presencia efectiva del animal que presuntamente provocó la maniobra evasiva. La pericia técnica será fundamental para establecer la secuencia de eventos y responsabilidades en el siniestro.
Este tipo de accidentes son relativamente comunes en la Ciudad, donde conductores recurren a maniobras abruptas para evitar obstáculos, ya sean animales o peatones. En este caso, la combinación de la pérdida de control, la salida de la calzada y el impacto contra una estructura fija resultó en un accidente de magnitud considerable.
Conclusión
El accidente en Recoleta refleja los riesgos del tránsito porteño y cómo decisiones tomadas en fracciones de segundo pueden tener consecuencias graves. Aunque el conductor evitó lesiones mayores al rechazar la hospitalización, el vehículo quedó destruido y se generaron daños en la propiedad privada del inmueble. Las autoridades continuarán investigando para esclarecer todos los detalles del siniestro.



