Una tragedia sacudió a la localidad chaqueña de Corzuela el domingo pasado cuando tres niños fueron encontrados sin vida en una represa cercana a su vivienda. Las víctimas fueron identificadas como Bairon Sebastián Valdez (5), su hermano Román Bautista Valdez (4) y su primo Josué Cáceres (4). Los menores habían desaparecido por la tarde y fueron hallados por personal de Bomberos Voluntarios tras un operativo de búsqueda organizado después de que sus familiares alertaran sobre su ausencia.
El operativo de búsqueda y el hallazgo
La denuncia fue presentada el domingo por la tarde por el padre de Bairon y Román, quien explicó que había dejado a sus hijos y su sobrino al cuidado de su suegra mientras viajaba a la localidad de Las Breñas para atender a un familiar enfermo. Cuando regresó a la vivienda, le comunicaron que los tres chicos habían salido de la casa y no sabían dónde estaban. Inmediatamente radicó la denuncia y se organizó un operativo de búsqueda que contó con la participación de agentes de fuerzas de seguridad y Bomberos Voluntarios de la zona.
Durante los rastrillajes iniciales, vecinos alertaron a los rescatistas que habían visto a tres menores cerca de la represa. Los equipos concentraron entonces la búsqueda en el espejo de agua y finalmente localizaron los cuerpos de los tres niños. La represa se encuentra cercada y no está habilitada para actividades recreativas ni para bañarse, además de presentar una profundidad que representa un riesgo para quienes ingresan sin autorización.
Según la fiscal Gabriela Rafart Anton, que lidera la investigación a través del Equipo de Investigación Fiscal N.º 3 de Chaco, se han recibido declaraciones testimoniales de los familiares y ya intervino el Gabinete Científico. El médico forense examinó a los menores y se dispusieron autopsias para determinar las causas y la data de muerte. La fiscal aclaró que hay pozos que se forman naturalmente por el efecto de las descargas de agua en la represa.
Investigación en curso sin responsables identificados
Los investigadores trabajan para reconstruir la secuencia de eventos desde que los chicos salieron de la casa hasta que fueron encontrados. Sin embargo, Rafart Anton indicó que aún restan pruebas por realizar y testimonios por recibir antes de poder establecer una conclusión definitiva sobre lo ocurrido. “Se están recepcionando declaraciones testimoniales de los familiares. Ya intervino el Gabinete Científico, el médico forense examinó a los menores y restan algunas pruebas todavía por producir, así que en principio no se puede hablar de una responsabilidad penal hacia alguna persona”, explicó la fiscal.
La investigación se enfoca en determinar si los menores ingresaron solos a la represa, cómo ocurrió el hecho y qué factores pudieron haber contribuido a la tragedia. La fiscal también hizo referencia a las características del terreno, mencionando que versiones iniciales hablaban de que uno de los niños podría haber caído en un pozo, aunque aclaró que estas depresiones son naturales del lugar.
El caso ha generado consternación en la comunidad de Corzuela. Las autoridades continúan recabando información y esperan que los resultados de las autopsias y otras pruebas periciales proporcionen claridad sobre las causas exactas de la muerte de los tres menores.
Esta tragedia vuelve a poner en relieve los riesgos que representan los espejos de agua sin vigilancia y la importancia de la supervisión de menores. Las fuerzas de seguridad y organismos competentes siguen trabajando para esclarecer completamente los hechos y determinar si existe responsabilidad de terceros en lo sucedido.



