En un clima de profundo dolor e indignación, el padre de Ángel rompió el silencio en el cementerio de Comodoro Rivadavia. El nene de 4 años falleció días atrás en circunstancias que la Justicia busca esclarecer, y su progenitor no dudó en dirigirse directamente contra la madre del menor. “Lo mataron. Van a querer decir que fue muerte natural, pero yo ya había dicho que a mi hijo le iba a pasar algo con esta mujer”, afirmó ante la prensa, descartando categóricamente un paro cardiorrespiratorio como causa natural del deceso.
El hombre aseguró haber alertado previamente sobre los riesgos. “Yo les dije: a mi hijo le va a pasar algo con esa mujer, le va a pasar algo. Y dicho y hecho”, sostuvo con evidente amargura. El padre se mostró críticamente hacia el sistema judicial, cuestionando por qué debió perder la custodia mientras su hijo seguía en riesgo. “¿Qué querían? ¿Darme la tutela de mi hijo, pero muerto?”, se preguntó retóricamente frente a los periodistas.
Según el relato del padre, habría anomalías significativas en los primeros momentos tras el deceso. “Lo dejó ahí en el hospital y se fue. Ni siquiera se quedó para el primer parte médico. Le tuvieron que avisar por teléfono”, denunció sobre la conducta de la madre. Además, cuestionó las circunstancias en que fue hallado el menor: “Nos dijeron que lo fueron a despertar y estaba orinado y no respondía. ¿Cómo puede ser?”.
El progenitor también responsabilizó al entorno del niño por su silencio cómplice. Dirigiéndose a vecinos y allegados de la madre, afirmó: “La gente tiene que hablar antes de que sucedan las cosas. Dicen que veían maltrato, pero por qué esperaron tanto. Si a mí no me hacían caso, a ellos les iban a hacer caso. Siempre hablan después de que la cosa ya sucedió”. Su crítica fue cortante: la comunidad debería haber denunciado sus sospechas antes del fatal desenlace.
## Irregularidades en la investigación y exigencias de justicia
La familia paterna denunció una cadena de irregularidades que habrían comprometido la calidad de la investigación judicial. Durante el velatorio del menor, no se dispuso una custodia policial adecuada sobre el domicilio donde vivía con su madre, lo que habría permitido que se quemaran pertenencias y posibles pruebas cruciales para la causa. “Les dieron tiempo para que hagan desaparecer todo”, reclamó el padre con evidente frustración.
El progenitor insistió en su convicción de que se trató de un crimen, no de una fatalidad médica. “Mi hijo estaba sano. ¿Cómo me van a decir que fue una muerte natural? Lo mataron. Yo quiero justicia por mi hijo, quiero que paguen. Ella anda por la calle tranquilamente y yo estoy sufriendo acá”, manifestó con la voz cargada de dolor e indignación.
La familia exige cambios inmediatos en el curso de la investigación. Buscan que la carátula del expediente se modifique urgentemente y que se ordene la detención de los sospechosos. Según el relato paterno, existieron alertas previas ignoradas por las autoridades competentes, un cuestionamiento directo a la efectividad del sistema de protección a menores en casos donde se reportan sospechas de negligencia o maltrato.
Mientras tanto, la madre del niño también se pronunció públicamente negando las acusaciones. Afirmó que “no mató a su hijo” y que lo “protegió”. Su versión contrasta diametralmente con la del padre, generando un escenario donde la Justicia deberá determinar las verdaderas causas del deceso mediante peritajes forenses, testimonios y análisis de las pruebas disponibles. El caso mantiene a Comodoro Rivadavia en vilo y reactiva el debate sobre los mecanismos de protección de menores en situaciones de riesgo.



