Elizabeth, la abuela materna de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba, realizó ayer un contundente descargo público contra Gabriel Vega, padre de la víctima. Durante una entrevista en LN+, denunció que existen antecedentes de violencia familiar que la Justicia “nunca escuchó”. “Mi hija tiene denuncias con ese hombre desde que mi nieta tenía cuatro años. Ni a mi hija ni a mi nieta las escucharon”, afirmó con tono firme. La abuela detalló un historial de agresiones: “Él le pegaba. El papá de Agostina a mi hija le pegaba. Están las denuncias, están en la Justicia”. Las palabras de Elizabeth abren un nuevo frente en la investigación del femicidio ocurrido en la provincia corderoba, cuya causa ya acumula dos detenidos: Claudio Barrelier, principal sospechoso, y Osvaldo Fachetta, secuaz del primero.
Nuevas hipótesis sobre la participación en el crimen
La abuela también cuestionó la teoría de que Barrelier actuó en soledad. “No hay que ser muy experto para darse cuenta que no actuó solo, porque él no pudo mantener ni mover a mi nieta: alguien tuvo que ayudarlo. Estoy segura de que hubo más personas”, sostuvo con convicción. Este argumento refuerza las sospechas de que existió una red de cómplices involucrados en el asesinato de la adolescente. Osvaldo Fachetta, amigo de Barrelier e imputado en la causa por orden del fiscal Raúl Garzón, fue quien entregó las llaves de la vivienda a la Policía durante las primeras inspecciones. Elizabeth, quien conoció a Fachetta el domingo cuando acompañó a su hija Melisa a radicar la denuncia, reforzó la sospecha de que su rol va más allá de una simple relación de amistad. La investigación mantiene en análisis los movimientos de Barrelier posteriores al crimen, el uso del Ford Ka utilizado para trasladar el cuerpo de Agostina, y el papel de quienes tuvieron contacto con él durante los días siguientes a la desaparición. Fiscal Raúl Garzón busca consolidar pruebas que permitan ampliar las imputaciones y avanzar hacia nuevas detenciones, según informaron fuentes judiciales. La familia de la víctima reclama justicia acelerada y demanda que se identifique y capture a todos los responsables del crimen.
Falencias en la atención judicial
Elizabeth también cuestionó la tardanza en los procedimientos iniciales. Reveló que su hija Melisa debió esperar desde las cinco de la madrugada hasta las diez de la mañana para que le tomaran la denuncia por desaparición. “Recién el martes el fiscal los recibió en su despacho. A ella y a mí recién nos empezaron a escuchar ese día”, lamentó con dolor. Esta revelación cuestiona la celeridad con que operó la Justicia cordobesa en las primeras horas críticas del caso. La demora en registrar la denuncia inicial puede haber comprometido evidencia valiosa y permitió que los presuntos asesinos ganaran tiempo para borrar rastros. El expediente judicial sigue en construcción mientras peritos forenses analizan evidencia de laboratorio y se recopilan testimonios de conocidos de los imputados. La familia de Agostina insiste en que el círculo de responsables es más amplio que lo que hasta ahora se ha imputado, y reclama nuevas detenciones. La causa permanece activa en el juzgado de instrucción con medidas de investigación en curso.



