Julio Cittadini, productor cordobés, impulsa “Burros Patagones”, un proyecto innovador que busca instalar la carne de burro como una alternativa ganadera más económica que la vacuna en la Patagonia. Con un precio de comercialización de $7.500 el kilo, la iniciativa ya completó su fase de prueba piloto y prepara degustaciones para presentar el producto en la región. Los promotores sostienen que la carne es nutritiva, sabrosa y particularmente adaptada a las condiciones climáticas y geográficas de Chubut.
El proyecto y sus características
La iniciativa “Burros Patagones” surge como respuesta a la crisis económica que atraviesa el sector ganadero argentino. Con los precios del ganado vacuno en aumento y la carne de res cada vez más lejana para el consumidor promedio, Cittadini y su equipo identificaron una oportunidad en la crianza de burros, animales de menor costo operativo y mayor resistencia a las condiciones adversas de la Patagonia.
Según los responsables del proyecto, la carne de burro presenta ventajas nutricionales significativas. Posee un menor contenido graso comparado con la carne vacuna, mayor cantidad de proteínas y minerales como hierro y zinc. Los productores aseguran que el sabor es comparable al de otras carnes rojas, permitiendo preparaciones tradicionales como asados y guisos. El precio de $7.500 por kilo la posiciona aproximadamente 30-40% por debajo del valor actual de la carne de res en comercios de la región.
El proyecto contempla un modelo de producción sostenible. Los burros requieren menos agua que el ganado vacuno, se alimentan con pastos más variados y generan menor impacto ambiental. Esta característica resulta especialmente relevante en zonas de Chubut donde la escasez de agua y el clima árido presentan desafíos para la ganadería tradicional. La prueba piloto realizada demostró viabilidad productiva y aceptación inicial en mercados locales.
Impacto en la economía regional
La iniciativa despierta interés en productores patagónicos enfrentados a márgenes cada vez más reducidos. En el contexto de inflación galopante y caída del poder adquisitivo de los argentinos, proyectos como este representan intentos de diversificación en el sector primario. Las degustaciones previstas funcionarían como herramienta de marketing para normalizar el consumo de esta carne en el mercado local.
Sin embargo, el proyecto enfrenta desafíos regulatorios y culturales. La industria ganadera argentina está fuertemente asociada a la carne vacuna, con protocolos de faena y comercialización diseñados específicamente para bovinos. Adaptar la cadena de producción para burros requiere trámites sanitarios ante SENASA y conformidad con normativas de higiene y trazabilidad. Además, existe una barrera psicológica cultural: en Argentina, el burro ha sido históricamente animal de trabajo o carga, no de consumo.
Los promotores reconocen estos obstáculos pero mantienen optimismo. Señalan que otros países han avanzado exitosamente en crianza de équidos para consumo humano. Francia, Italia y España comercializan carne de caballo y burro en supermercados desde hace décadas. En América Latina, México y Perú tienen tradición en este consumo.
El contexto económico del país
El proyecto resurge en un momento crítico para la ganadería argentina. Los productores enfrentan costos operativos que crecen exponencialmente mientras los precios de venta se estancan. El valor de la carne en el mostrador se multiplicó por tres en los últimos dos años, generando caída en el consumo interno. Muchas familias redujeron la ingesta de proteína de origen animal o reemplazaron carne vacuna por pollo u otras opciones más accesibles.
“Burros Patagones” intenta capturar este segmento de consumidores sensibles al precio que buscan proteína de calidad a menor costo. Si la estrategia comercial prospera, podría servir como modelo para otras iniciativas ganaderas alternativas en regiones donde la producción tradicional enfrenta limitaciones climáticas o económicas.
Las degustaciones previstas para los próximos meses determinarán si los argentinos están dispuestos a incorporar una nueva fuente proteica en sus hábitos alimentarios.



