Con el margen de error eliminado tras las derrotas consecutivas contra Cruzeiro y Barcelona de Guayaquil, Boca Juniors se juega buena parte de su clasificación a octavos de final de la Copa Libertadores 2026 el próximo martes en la Bombonera. Y para ese encuentro decisivo contra los brasileños, el técnico Claudió Úbeda ya prepara tres cambios que se definirán con precisión en el entrenamiento de este sábado. Dos de las modificaciones son prácticamente obligadas, mientras que la tercera responde a una decisión táctica que podría reconfigurar el esquema del equipo.
Las modificaciones definidas en Boca
La primera alteración forzada llegará en el ataque. Adam Bareiro quedó descartado por el doble desgarro que sufrió durante el partido ante Huracán, y todo indica que Milton Giménez ocupará su lugar en el frente ofensivo. Sin embargo, Edinson Cavani continúa trabajando con normalidad junto al grupo tras recuperarse de sus molestias, y hará el intento de ingresar al menos en la lista de convocados para el cruce ante los cariocas.
La segunda modificación obligada será en el lateral derecho. Marcelo Weigandt atraviesa un presente futbolístico flojo, con un rendimiento cuestionado tanto por la dirigencia como por los hinchas de la institución. Ante este panorama, Malcolm Braida se quedará con la posición a menos que exista algún imprevisto de último momento que altere los planes del entrenador.
El interrogante principal surge en el mediocampo. Santiago Ascacíbar fue expulsado en el partido ante los ecuatorianos, dejando vacante su puesto en la zona media de la cancha. Úbeda tiene varias opciones en la mesa: el regreso de Ander Herrera, quien se recuperó del desgarro grado II en el isquiotibial izquierdo sufrido en los trabajos previos al encuentro con Defensa y Justicia, aparece como el principal candidato para ocupar ese lugar.
Otra alternativa que evalúa el DT es la incorporación de Tomás Belmonte, variante más natural para mantener el equilibrio en la mitad de campo, aunque con características diferentes a las del futbolista suspendido. La tercera opción es Exequiel Zeballos, una apuesta que modificaría decididamente la estructura del equipo y lo llevaría hacia un esquema mucho más ofensivo.
Las implicancias tácticas y el desafío en la Bombonera
De decantarse por Zeballos, Boca podría transitar hacia un 4-3-3 o incluso un 4-4-2 flexible, con el “Changuito” recostado sobre la izquierda y Tomás Aranda desplazándose desde la derecha hacia el centro. Este rol es similar al que ocupó Carlos Palacios en el tramo final de la temporada pasada, cuando el equipo mostró mayor efectividad ofensiva en el cierre del año.
Las decisiones de Úbeda reflejan la urgencia de un equipo que no puede permitirse más tropiezos. Con dos derrotas consecutivas en la zona, cualquier nuevo resultado adverso podría comprometer seriamente las aspiraciones xeneizes en la competición internacional. El técnico necesita encontrar el equilibrio justo entre mantener la solidez defensiva y recuperar la capacidad ofensiva que caracterizaba a Boca en las primeras fechas del torneo.
La Bombonera será testigo de un partido que podría definir buena parte del destino de Boca en esta edición de la Libertadores. El próximo martes, cuando suene el silbato inicial, todas estas variables tácticas cobrarán vida dentro de la cancha. Mientras tanto, el entrenamiento de este sábado será la clave para que Úbeda confirme sus intenciones y los jugadores se adapten al esquema elegido. Los hinchas esperan una reacción a la altura de las circunstancias y las modificaciones que prepare el técnico podrían ser determinantes para lograrlo.



