Úbeda ultima los detalles para recibir a Cruzeiro en partido vital por la Libertadores
Boca Juniors se juega sus opciones de clasificación a los octavos de final de la Copa Libertadores el próximo martes cuando enfrente a Cruzeiro en la Bombonera. Las derrotas consecutivas ante el equipo brasileño y Barcelona de Guayaquil dejaron al conjunto xeneize sin margen de error, por lo que Claudio Úbeda prepara tres modificaciones estratégicas que definirá en el entrenamiento de este sábado. Dos de los cambios son prácticamente obligados por lesiones y sanciones, mientras que el tercero respondería a una variante táctica para intentar revertir el flojo presente del equipo.
El equipo que buscará la reacción en la Bombonera
La primera baja de consideración llegará en el ataque. Adam Bareiro quedó descartado tras el doble desgarro que sufrió en el partido frente a Huracán, por lo que Milton Giménez ocupará su lugar en el once inicial. Sin embargo, Edinson Cavani continúa trabajando a la par del grupo y hará el intento de meterse en la lista de convocados, lo que podría darle una alternativa de mayor jerarquía al técnico en caso de necesidad durante el partido.
En defensa, Marcelo Weigandt atraviesa un flojo presente futbolístico que ha sido cuestionado tanto dentro del plantel como por los hinchas. Por esa razón, Malcom Braida se quedará con el puesto de lateral derecho, a no ser que surjan imprevistos en las próximas horas.
El tercer cambio genera más debate dentro del cuerpo técnico. Santiago Ascacíbar fue expulsado en el partido ante Barcelona de Guayaquil, por lo que debe cumplir suspensión. Úbeda evalúa varias opciones para su reemplazo en el mediocampo. La principal es el regreso de Ander Herrera, quien se recuperó del desgarro grado II en el isquiotibial izquierdo que lo alejó de los entrenamientos. El volante vasco aparece hoy como el candidato más fuerte para ocupar ese lugar en la cancha.
Las variables tácticas que analiza el DT xeneize
Otra posibilidad que baraja Úbeda es el ingreso de Tomás Belmonte, una variante más natural para sostener el equilibrio en la mitad de la cancha, aunque con características distintas a las que ofrece Ascacíbar en términos de dinámica y cobertura defensiva.
La tercera opción en evaluación es la de Exequiel Zeballos, una apuesta que modificaría decididamente la estructura del equipo. De decantarse por el “Changuito”, Boca podría transitar hacia un esquema mucho más ofensivo, cercano a un 4-3-3 o incluso a un 4-4-2 flexible. En ese caso, Zeballos estaría recostado sobre la izquierda mientras que Tomás Aranda se movería desde la derecha hacia el centro, un rol similar al que ocupó Carlos Palacios en el tramo final de 2024.
Esta última opción responde al intento de generar mayor amplitud ofensiva y presión sobre el rival, algo que el equipo necesita después de dos derrotas consecutivas que lo dejaron sin aire en la competencia. Sin embargo, implica asumir más riesgos defensivos en un partido donde el resultado es prácticamente definitorio.
Un martes que define el torneo para el xeneize
La próxima semana será determinante para Boca. El partido ante Cruzeiro en la Bombonera funciona como un punto de quiebre en la campaña xeneize en la Libertadores. Una derrota complicaría significativamente las chances de avanzar de fase, mientras que una victoria reavivaría las esperanzas de clasificación. Por eso, Úbeda trabaja contrarreloj para definir el once más competitivo, balanceando las bajas obligadas con decisiones tácticas que le permitan recuperar la efectividad ofensiva que Boca ha perdido en las últimas jornadas.



