Las organizaciones sociales de Quilmes se movilizaron este viernes para rechazar la discontinuidad del programa Volver al Trabajo, una medida que impacta directamente a más de 30.000 personas en el distrito bonaerense. Durante una reunión de coordinación entre espacios comunitarios, los referentes advirtieron sobre las consecuencias económicas y sociales que genera la eliminación de este dispositivo de empleo e ingresos. La preocupación central radica en que el recorte afecta el funcionamiento cotidiano de comedores comunitarios y centros barriales, debilitando las redes de contención que sostienen a familias en situación de vulnerabilidad.
## El impacto territorial en el conurbano
El cierre del programa Volver al Trabajo repercute de manera directa en la capacidad operativa de los espacios comunitarios de Quilmes. Los comedores y centros barriales dependen significativamente de este programa para financiar sus operaciones y mantener sus servicios de asistencia alimentaria y contención social. Con la discontinuidad de esta iniciativa, miles de familias pierden no solo ingresos directos, sino también el acceso a servicios esenciales que brindaban estas instituciones comunitarias.
Las organizaciones señalaron que la medida deja a sectores populares en una situación de mayor fragilidad. En contextos de desempleo estructural y precarización laboral, el programa funcionaba como un colchón amortiguador para trabajadores sin acceso a empleo formal. La eliminación del dispositivo agudiza las condiciones de pobreza en barrios periféricos del conurbano bonaerense, donde las alternativas de generación de ingresos son limitadas.
Un aspecto particularmente preocupante para las organizaciones es la relación entre el abandono estatal y el avance del narcotráfico en territorios vulnerables. Los referentes comunitarios advirtieron que en contextos de desprotección económica, los barrios quedan más expuestos a la penetración de economías ilegales. Esta dinámica genera ciclos de violencia e inseguridad que afectan especialmente a jóvenes sin perspectivas laborales.
## Estrategia de resistencia territorial
Como respuesta a la medida, las organizaciones quilmeñas definieron un plan de acción que busca ampliar la convocatoria y fortalecer la organización territorial. La estrategia incluye la realización de asambleas en distintas zonas del distrito, con el objetivo de visibilizar el problema y sumar a más actores comunitarios a la lucha. Este enfoque descendente pretende construir respuesta desde la base barrial hacia afuera.
También resolvieron impulsar acciones comunes a nivel distrital. El cronograma contempla cortes de calles y medidas de visibilización pública que podrán ejecutarse tanto de manera unificada como descentralizada según cada zona. Esta flexibilidad táctica permite que cada barrio adapte las medidas a su realidad territorial específica, maximizando la capacidad de presión y visibilidad del reclamo.
El conflicto por el programa Volver al Trabajo refleja las tensiones entre las políticas de ajuste fiscal implementadas a nivel nacional y las necesidades concretas de territorios empobrecidos del conurbano bonaerense. La movilización de Quilmes se suma a otros rechazos registrados en distintos distritos por el mismo motivo, evidenciando un patrón de descontento en sectores populares del Gran Buenos Aires que dependen de políticas asistenciales para subsistir.
## El contexto de las medidas ajustistas
El cierre del programa ocurre en un contexto más amplio de recortes presupuestarios en políticas sociales. Las organizaciones de Quilmes enmarcaron su rechazo en lo que denominaron un “abandono estatal”, alertando que esta modalidad de gestión profundiza las desigualdades territoriales. Para los espacios comunitarios, la discontinuidad de programas de empleo no es una medida neutral, sino una opción política que redistribuye recursos hacia sectores no vulnerables.
La respuesta organizativa de Quilmes representa un intento de los actores territoriales por recuperar protagonismo en la definición de políticas locales. Las asambleas barrio por barrio buscan transformar el malestar en organización sostenida, mientras que las medidas de visibilización pretenden llevar el conflicto hacia la esfera pública para generar presión política sobre la continuidad de estos programas.
Las próximas semanas serán decisivas para evaluar si la movilización quilmeña logra frenar el cierre del programa Volver al Trabajo o si, alternativamente, genera espacios de negociación con autoridades municipales y provinciales. Lo cierto es que el conflicto expone las fracturas sociales en el conurbano y la dificultad de sostener la cohesión territorial cuando se recortan ingresos de sectores que viven en la cuerda floja de la pobreza.



