En la mañana del domingo 5 de abril, mientras se desarrollaba el fin de semana de Pascuas, la familia de Ángel López recibió llamadas de urgencia que cambiarían sus vidas para siempre. El pequeño de cuatro años, que vivía en Comodoro Rivadavia, había sido llevado de emergencia al Hospital Regional. Tras horas de lucha médica, el niño falleció. Ahora, su padre Luis y su pareja Lorena relatan los detalles de aquellas horas traumáticas que precedieron a la muerte del pequeño, mientras continúa abierta la investigación sobre las causas exactas de lo sucedido.
Llamadas de urgencia y primeros momentos de desesperación
Alrededor de las primeras horas de la mañana de ese domingo, Lorena recibió una llamada de Mariel Altamirano, la madre biológica de Ángel: “Lorena, buenos días. ¿Luis está por ahí? Necesito que me llame urgente. Por favor, es urgente”. Minutos después, la mujer envió otro mensaje aún más angustioso: “Lorena, por favor, es urgente. Se trata de Ángel, por favor necesito que me llames ya”.
Con el alma en un hilo, Luis y Lorena se dirigieron inmediatamente al Hospital Regional. Allí se encontraron con Maicol González, el padrastro del niño, quien estaba afuera de la institución médica. Cuando le preguntaron qué había sucedido, González relató: “No, no sé. Lo fuimos a despertar para que haga pis y estaba hecho pis. Lo despertamos y no respondía”.
El panorama que encontraron en el hospital fue desolador. Los médicos estaban atendiendo al pequeño Ángel en estado crítico. Los relatos posteriores de la familia indican que el niño “estaba muerto en la casa de ella y lo reanimaron en la ambulancia. Llegó con pulso al hospital pero no salió más del coma”. Sin embargo, los detalles precisos sobre qué sucedió en el hogar antes de la internación permanecen bajo investigación.
Ángel fue trasladado a la unidad de terapia intensiva del hospital. Durante esas horas angustiantes, la familia albergaba esperanzas de recuperación. Los médicos solicitaron a los padres que llevaran diversos productos de aseo personal, lo que generó una ilusión temporal. “Yo me ilusioné, no es que me lo dijeron los médicos. Está mejorando porque si nos pidieron eso, va a estar bien”, recordó Lorena sobre ese momento de falsa esperanza.
La muerte encefálica y preguntas sin respuesta
Para evitar fricciones entre las dos parejas de la familia del niño, se había acordado que visitaran al pequeño en horarios distintos. Sin embargo, esa mañana del lunes, antes de las 18, una llamada del hospital cambió todo: “Nos llamaron del hospital antes de las 18 para que vayamos que tenían que informarnos que tenía muerte encefálica”, revelaron los familiares.
Lo que generó mayor confusión y angustia fue que “la doctora no sabía porque le dio el ataque cardiorespiratorio”, según los relatos de la familia. Los padres quedaron en shock ante la noticia de que su pequeño había sufrido una parada cardiorespiratorio sin que los médicos tuvieran una explicación clara sobre sus causas.
El caso se tornó aún más confuso cuando Mariel Altamirano no se presentó en el horario acordado. Lorena cuestionó públicamente esta ausencia: “Ella dice ahora que una doctora le dijo que no fuera. ¿Por qué no da el nombre de la doctora?”. Esta actitud alimentó las dudas sobre lo que realmente había sucedido en el hogar antes de la internación de Ángel.
La familia ha expresado su preocupación sobre la falta de claridad en las explicaciones médicas y las circunstancias previas a la hospitalización. Mientras la investigación continúa en Comodoro Rivadavia, quedan sin respuesta preguntas sobre cómo un niño de cuatro años pasó de estar durmiendo a requerir reanimación de emergencia.



