En el marco del Día de la Industria, Guillermo Moretti, vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), lanzó una crítica sin precedentes contra el gobierno de Javier Milei, afirmando que los funcionarios libertarios “no conocen el país ni lo que es una industria”. Las declaraciones llegaron en un contexto de profunda tensión entre el sector productivo y la administración nacional, agudizada por la ausencia de ministros en el acto central de la jornada realizado en Los Polvorines, provincia de Buenos Aires. Moretti no solo cuestionó la capacidad técnica del equipo económico, sino que también apuntó contra el patrimonio personal del mandatario, señalando que sus ingresos aumentaron 37% en dólares mientras la Argentina se endeudaba. El acto reunió a más de 200 empresarios industriales en un laboratorio farmacéutico, configurando una foto política de distancia entre el sector fabril y el Poder Ejecutivo.
El ataque frontal a la gestión económica libertaria
Moretti fue demoledor en sus críticas durante una entrevista radial. “No tienen idea de lo que es una industria. Estamos manejados por un endeudador, un trader que no sabe lo que es un torno”, expresó el dirigente gremial refiriéndose al ministro de Economía, Luis Caputo, quien se desempeñaba previamente como trader. El vicepresidente de la UIA profundizó sus cuestionamientos al patrimonio de Milei: “Debe saber mucho de finanzas porque sus finanzas personales aumentaron un 37% en dólares en un año. Y a la Argentina en ese año la endeuda. ¿Por qué no usará lo mismo que usa para él en nuestro país?”.
El diagnóstico técnico de Moretti diferencia sectores ganadores de perdedores en la actual gestión. Reconoce que “hay sectores en los que este gobierno apuesta muy fuerte: minería, energía y petróleo”. Sin embargo, advierte que “la industria manufacturera en su conjunto está en una situación muy, muy difícil”. Según los propios informes de la UIA, en el primer semestre del año la producción acumuló una caída de 2,2%, mientras que en los últimos doce meses se perdieron aproximadamente 52.000 empleos directos en el sector.
Para Moretti, la crisis va más allá de políticas coyunturales: “Todo lo que se está haciendo es una política de desindustrialización. No puede haber industria si no tenés escuelas técnicas, si no tenés universidades, si no tenés CONICET, si no tenés INTI”. El dirigente fabril cuestiona así la falta de inversión estatal en instituciones clave para el desarrollo manufacturero, piedra angular de su argumento sobre el rumbo que toma el gobierno.
La foto política de la ausencia y el distanciamiento
El acto central del Día de la Industria dejó una imagen elocuente de la tensión institucional. Javier Milei optó por no enviar a ministros ni funcionarios de primera línea a un evento que reúne a más de 200 empresarios del sector más afectado por las políticas de ajuste. La representación del Poder Ejecutivo quedó limitada a Pablo Lavigne, secretario de Industria, un funcionario de menor rango que subraya la desatención oficial hacia el reclamo fabril.
Inicialmente estaba prevista la participación del jefe de Gabinete, Diego Santilli, pero finalmente tampoco asistió. Esta ausencia contrasta con años anteriores donde la máxima autoridad política solía estar presente en esta convocatoria de la central empresaria. La decisión de Milei de no enviar representación de alto nivel puede interpretarse como una señal de que el gobierno prioriza otras agendas, o bien como reflejo de las diferencias irreconciliables entre la administración libertaria y el sector industrial tradicional.
El contexto económico agrava el distanciamiento. Con caídas productivas sostenidas, pérdida masiva de empleos y un aparato fabril que reclama políticas de reactivación, la ausencia de funcionarios en un acto dedicado precisamente a la industria genera irritación entre los empresarios. Para la UIA, la foto de la ausencia equivale a una confirmación: el gobierno de Milei no contempla al sector manufacturero como prioridad en su modelo de gestión.
Conclusión
Las críticas de Moretti reflejan una grieta institucional profunda entre el gobierno libertario y el sector industrial argentino. Mientras la administración apuesta por sectores extractivos como minería y energía, la manufactura reclama políticas de apoyo, inversión en educación técnica y coherencia entre el discurso de austeridad y las finanzas personales del Presidente. La ausencia de ministros en el Día de la Industria confirma que este distanciamiento no es circunstancial, sino parte de una estrategia deliberada que prioriza otras prioridades políticas sobre el sector fabril tradicional que históricamente fue motor de la economía argentina.



