El crimen que estremeció a Río Gallegos
Aníbal Cepeda, un jubilado de la zona, fue asesinado en el complejo de departamentos donde vivía. Su cuerpo fue descuartizado en la sección de parrillas del lugar y los restos, fraccionados en bolsas de consorcio, fueron arrojados a un pozo ciego. Marcelo Félix Curtti fue detenido como principal sospechoso y se niega a declarar. La autopsia busca confirmar si la víctima fue sometida a torturas antes de morir. Los investigadores sospechan que el móvil fue obtener datos bancarios o dinero en efectivo de una indemnización millonaria que el jubilado había cobrado tras retirarse de una empresa petrolera.
La minuciosa operación para borrar pruebas
Los peritos policiales revelaron la frialdad con que el asesino intentó eliminar toda evidencia del crimen. Inicialmente, los especialistas no detectaron manchas de sangre a simple vista en la mampostería ni en el suelo de la parrilla. Sin embargo, el uso del reactivo químico luminol fue determinante: bajo luz ultravioleta, quedó al descubierto una gran cantidad de sangre esparcida por toda el área, confirmando que ese sitio fue la escena primaria del homicidio.
El descuartizamiento no ocurrió en un descotado, como pudo haberse sospechado, sino directamente en el sector de parrillas del complejo. Una vez fragmentado el cuerpo, el homicida procedió a colocarlo en bolsas de consorcio para trasportarlo. Parte de los restos fue arrojada al fondo del pozo ciego dentro del mismo predio, donde fue hallada tras excavaciones urgentes motivadas por el rastreo de los últimos movimientos de Cepeda. El jubilado había sido visto por última vez en un casino céntrico de la ciudad, donde solía apostar y donde fue fotografiado en compañía del sospechoso antes de desaparecer.
La investigación avanza con incógnitas pendientes
El médico forense Francisco Echandí quedó a cargo de los exámenes de los restos recuperados. Los objetivos de la necropsia incluyen establecer científicamente la data exacta del fallecimiento y el mecanismo de muerte. La principal hipótesis judicial apunta a que Cepeda fue torturado antes de morir, lo que explicaría el ensañamiento del crimen y reforzaría la teoría del móvil económico: obtener acceso a sus bienes o cuentas bancarias.
Aunque Curtti afirmó actuar en solitario, el juez Gerardo Giménez continúa investigando la logística del descuartizamiento con la sospecha de que participó más de una persona en la operación para transportar el cuerpo. Los peritos trabajan para reconstruir la secuencia de los hechos y determinar cuántos involucrados tuvo este homicidio de características brutales. El caso mantiene en alerta a la comunidad de Río Gallegos, donde crímenes de esta magnitud generan inquietud sobre la seguridad en complejos residenciales.
Cierre
El homicidio de Aníbal Cepeda expone nuevamente la realidad de la violencia criminal en Santa Cruz. Aunque el principal sospechoso permanece detenido y sin declaración, los investigadores avanzan con pericia en el análisis de evidencia física. La autopsia y las pruebas químicas seguirán siendo fundamentales para esclarecer todos los detalles del crimen y determinar si hubo cómplices en esta operación que buscó borrar rastros del delito.



