El reclamo silencioso de un goleador en ascenso
Carlos “Cocoliso” González está viviendo un presente excepcional en la Copa Libertadores. El delantero de Independiente del Valle lidera en soledad la tabla de goleadores del certamen con cinco tantos en apenas tres partidos disputados, consolidándose como una de las grandes revelaciones de esta edición del torneo más importante de clubes en América del Sur. Sin embargo, pese a su desempeño estelar en el torneo continental, el jugador paraguayo no ha recibido contacto alguno de Gustavo Alfaro, técnico de la Selección de Paraguay, lo que generó su visible frustración en declaraciones públicas tras la victoria 3-2 ante Libertad.
González no ocultó su sorpresa y decepción ante la prensa. “Lamentablemente no me llamó. Después de esto no creo que me llame”, expresó el atacante con un tono que deja traslucir la amargura acumulada. El delantero reconoció que ya forma parte del proceso eliminatorio para el Mundial, habiendo jugado en las primeras fechas de las Clasificatorias Sudamericanas, pero desde entonces no ha vuelto a ser considerado por la Albirroja. Con el Mundial aproximándose, esta ausencia pesa en su ánimo. “No perdí las esperanzas, pero uno se da cuenta cuando alguien puede estar. Creo que nunca me demostró eso y lo respeto”, agregó González, aunque dejando entrever su inconformidad.
El contexto es relevante para entender el reclamo implícito en sus palabras. Mientras González rompe la red en la Copa Libertadores, compitiendo directamente contra algunos de los mejores equipos del continente, la falta de comunicación del cuerpo técnico paraguayo parece insólita. El atacante fue enfático en otro pasaje: “Estoy decepcionado porque el Mundial está a la vuelta de la esquina y nunca me llamó ni para preguntar cómo estoy”. Esta queja trasciende lo deportivo: habla de la desconexión entre lo que ocurre en el campo y las decisiones que toma un entrenador desde la distancia.
Ambiciones truncadas y aceptación pragmática
Pese a la frustración evidente, González intentó cerrar sus declaraciones con una cuota de madurez profesional. “Fui parte del proceso, arranqué en las primeras fechas de Eliminatorias y nunca más me llamaron. Tengo esa amargura porque quise demostrar de lo que era capaz en la Selección”, confesó, resumiendo lo que parece ser un ciclo truncado en su carrera internacional. El jugador reconoció que su exclusión lo mantiene en un estado reflexivo constante sobre qué ha hecho mal o qué le falta para volver a entrar en los planes de Alfaro.
En sus últimas reflexiones, González demostró aceptar la realidad sin quejarse abiertamente de favoritismo. “Creo que uno trata de hacer lo mejor posible, pero soy consciente de que al no ser parte del proceso te hace pensar mucho, porque hay compañeros que están haciendo bien las cosas. Entiendo que el fútbol tiene estas cosas y Alfaro tiene a sus delanteros”, cerró. Esta frase, aunque templada, deja clara su postura: no cuestiona la autoridad del técnico, pero sí lamenta no tener siquiera la oportunidad de demostrar sus capacidades en competencia oficial con Paraguay.
El panorama actual sugiere que González seguirá enfocado en Independiente del Valle, donde busca mantener su racha goleadora para ganar protagonismo continental. Si logra sostener su rendimiento hasta el final de la Copa Libertadores, es posible que Alfaro reconsidere su posición, aunque por ahora las puertas de la Selección parecen cerradas para el atacante paraguayo que, ironía mediante, brilla en un torneo sudamericano sin ser considerado por su país.



