Juan Manuel Cerúndolo protagonizó una de las mayores sorpresas del tenis mundial al derrotar este martes a Jannik Sinner, número 1 del ranking ATP, en la segunda ronda de Roland Garros. El tenista argentino se impuso por 3-6, 2-6, 7-5, 6-1 y 6-1 tras tres horas y 36 minutos de juego, en una remontada histórica que lo llevó por primera vez a tercera ronda de un Grand Slam.
La remontada que cambió la historia
El partido comenzó con total dominio del italiano. Sinner ganó cómodamente los dos primeros sets sin mayores complicaciones, y en la tercera manga se colocó 5-1, a un solo juego de la victoria. Todo indicaba que sería una jornada rutinaria para el líder del ranking mundial, quien venía ganando los últimos cinco torneos disputados: Indian Wells, Miami, Montecarlo, Madrid y Roma.
Sin embargo, a partir de ese punto, el escenario cambió radicalmente. El italiano comenzó a sufrir un fuerte golpe de calor que afectó su rendimiento físico. Sinner pidió asistencia médica por mareos y molestias que lo obligaron a retirarse al vestuario para atenderse. Lo que parecía un trámite se convirtió en una batalla de voluntades donde Cerúndolo aprovechó cada oportunidad.
El argentino realizó un trabajo de hormiga, ganando once puntos consecutivos que le permitieron remontar desde 5-1 hasta igualar 5-4 en el tercer set. Desde allí, el tenista nacido en Tandil no paró. Ganó la tercera manga 7-5 y luego barrió los dos sets siguientes 6-1 y 6-1, cerrando una remontada de película que lo deja como uno de los protagonistas inesperados del torneo parisino.
Antecedentes y perspectiva histórica
Esta victoria toma dimensiones aún mayores considerando el contexto. Sinner llegaba a Roland Garros buscando conquistar el único Grand Slam que aún no había ganado en su carrera, tras dominar el circuito en los últimos meses. Cerúndolo, en cambio, accede a tercera ronda de un torneo de esta envergadura por primera vez en su trayectoria profesional. Su próximo rival será quien gane el duelo entre el español Martín Landaluce y el checo Vit Kopriva.
Desde el lado de los antecedentes argentinos, la última vez que un compatriota había derrotado al número 1 mundial en un Grand Slam fue hace seis años. Juan Martín Del Potro lo consiguió en semifinales del US Open 2018, cuando vencer a Rafael Nadal en New York. Cerúndolo no solo iguala ese nivel de excelencia, sino que además lo logra contra el actual líder del ranking, en una superficie de arcilla donde los enfrentamientos suelen ser predecibles.
Tras finalizar el partido, Cerúndolo mostró la humildad que lo caracteriza. “Tuve suerte, obviamente puse lo mejor, pero tampoco me voy a agrandar. No quiero decir que le gané porque fue un tema más de él”, expresó. Además, reconoció estar “súper feliz” y adelantó: “Voy a seguir intentando jugar mi mejor tenis, esta es mi mejor superficie y espero estar listo para el próximo partido”.
El legado de esta victoria
La hazaña de Cerúndolo resuena en el contexto del tenis argentino actual. En los últimos años, la república ha carecido de referencias en la élite mundial tras la retirada de Del Potro. El tandilense ahora tiene la oportunidad de continuar escribiendo su historia en Roland Garros, torneo donde la arcilla francesa favorece su juego.
El batacazo no solo representa un quiebre en la campaña de Sinner, quien deberá analizar qué sucedió en su organismo durante el encuentro, sino también un punto de inflexión para un Cerúndolo que sigue demostrando que los jóvenes talentos argentinos pueden competir y ganar contra los más grandes. La tercera ronda del Grand Slam parisino se presenta como el próximo examen para confirmar que esta no fue una sorpresa aislada, sino el comienzo de una proyección más ambiciosa en el tenis de élite.



