El Gobierno de Javier Milei estableció por decreto una nueva escala para el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) tras el fracaso de las negociaciones entre empresarios y sindicatos. La medida, formalizada mediante la Resolución 4/2026 del Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil, fue dictada después de que el Consejo del Salario no alcanzara consenso en su reunión del 28 de agosto.
El nuevo salario mínimo comenzará a regir desde el 1° de septiembre para los trabajadores mensualizados que cumplen la jornada legal completa. Quienes trabajan menos horas deberán cobrar de forma proporcional. A diferencia de anteriores congelaciones, esta vez el SMVM no quedará fijo: tendrá ocho valores consecutivos con aumentos mensuales programados hasta abril de 2027.
Los números del aumento salarial
En términos nominales, el SMVM acumulará una mejora de $53.200 entre septiembre de 2026 y abril de 2027. Esto representa un aumento total del 13,86% en el período. La escala establecida por el Gobierno garantiza que los trabajadores cubiertos por este régimen tendrán incrementos mensuales que seguirán la proyección oficial de inflación.
El salario mínimo funciona como piso para los empleados alcanzados por la normativa laboral y constituye una referencia clave para el cálculo de prestaciones sociales y laborales. Esta decisión gubernamental cobra relevancia porque afecta directamente a millones de trabajadores en la Argentina, especialmente a aquellos sin poder de negociación individual.
La decisión unilateral del Ejecutivo se produce en un contexto de tensión entre los actores del mercado laboral. Tanto la CGT como las CTAs presentaron propuestas que fueron rechazadas por la administración Milei, quien priorizó sus metas de reducción de inflación sobre los reclamos de aumento salarial más significativos. La fijación por decreto refleja el impasse en las negociaciones tripartitas.
Impacto en subsidios de desempleo y protecciones laborales
La misma resolución también reglamentó cómo continuará calculándose la prestación por desempleo. Desde septiembre, el beneficio se determinará tomando como referencia el 75% de la mejor remuneración neta mensual que el trabajador haya percibido durante los seis meses previos a la finalización del contrato. Ese cálculo tiene límites directamente vinculados con el SMVM: el monto no puede ser menor al 50% del salario mínimo vigente ni superar el 100% del mismo indicador.
Con la escala que comienza a regir en septiembre, la prestación por desempleo tendrá un piso de $191.900 y un máximo de $383.800. Estos límites se modificarán mes a mes según la escala establecida hasta abril de 2027, lo que significa que los desempleados también recibirán aumentos progresivos durante el período.
La medida impacta en trabajadores de toda la Argentina, pero especialmente en la región metropolitana de Buenos Aires, donde se concentra la mayor cantidad de población económicamente activa. El SMVM actúa como base para negociaciones salariales en varios sectores y determina el acceso a créditos y financiamientos para trabajadores de bajos ingresos.
El Gobierno justificó esta decisión argumentando que mantiene el equilibrio entre la protección laboral y la estabilidad macroeconómica. Sin embargo, los gremios cuestionaron que se haya impuesto una medida sin consenso, reivindicando mayores aumentos para compensar la pérdida de poder adquisitivo acumulada en los últimos meses.
La escala de ocho meses con aumentos mensuales hasta abril de 2027 representa una aproximación diferente a la histórica congelación del salario mínimo. Permite un ajuste gradual, aunque inferior a lo solicitado por los trabajadores y sus representantes sindicales, que buscaban incrementos más pronunciados desde el inicio.



