Brian Sarmiento duró apenas 20 días en su segundo intento dentro de Gran Hermano. El ex futbolista, quien había regresado al reality de Telefe gracias a uno de los Golden Tickets otorgados por la producción, quedó eliminado este fin de semana en un versus contra Zunino con uno de los porcentajes más altos de rechazo en la historia del programa: 89,3% de votos negativos. Solo el peruano Renato había registrado un número superior. En diálogo con Clarín, Sarmiento analizó su salida y aseguró que fue víctima de una campaña de voto de castigo, no de estrategia de juego.
La Segunda Oportunidad Se Esfumó
Cuando Sarmiento cruzó nuevamente la puerta de la casa de Gran Hermano hacía poco más de tres semanas, tenía expectativas de permanecer más tiempo en la competencia. Su regreso generó expectativas en torno a las alianzas que podría armar, especialmente con Sol y Cinzia, a quienes veía desarrollando un juego fuerte. Sin embargo, la estrategia no funcionó como esperaba. El enfrentamiento directo con Zunino resultó decisivo, pero no por razones vinculadas al desempeño dentro de la casa, según su propia interpretación de los hechos.
“No me lo esperaba porque hacía muy poco había ingresado. Creí que la gente estaba viendo el juego que hacíamos con Sol y Cinzia. Me sorprendió, más aún en un versus con Zunino”, expresó Sarmiento. El ex participante fue tajante al analizar el resultado: “Fue un voto odio, no de juego. Cuando salí y vi el porcentaje me di cuenta de que se habían unido los fandoms del resto para votarme a mí”. Esta lectura sugiere que diversos grupos de seguidores de otros competidores convergieron en eliminarlo, independientemente de su desempeño.
La relación con Zunino, quien en algún momento fue su aliado, también jugó un papel en la dinámica. Sarmiento no dudó en calificar al jugador como traidor desde el momento en que reencontró. “Me lo veía venir desde el día en que volví a entrar y me dijo que era un topo. Eso habla de él como jugador. Sabía que era traicionero”, comentó. Según su perspectiva, Zunino construyó su permanencia en la casa a partir de vínculos sentimentales, particularmente con Yanina Zilli, quien terminó posicionándose a su favor cuando Santiago Del Moro pidió a los jugadores que eligieran entre ambos.
Conflictos Sin Resolver
El posicionamiento de Zilli hacia Zunino fue determinante en los últimos días de Sarmiento dentro de la casa. Aunque reconoció que en un reality cada participante toma sus propias decisiones, el ex futbolista no ocultó su decepción. “Entiende que es un juego y que ella está nublada por él. Piensa que es el hijo pero no lo es”, señaló, haciendo referencia a la dinámica maternal que aparentemente desarrolló con Zunino.
Lo que más le molestó fue el comportamiento de Zilli durante una transmisión en vivo desde la casa (streaming). Después de que Sarmiento intentara protegerla y guiarla estratégicamente, ella habría hablado mal de él en privado. “Sabía que fue al streaming y habló mal de mí, cuando yo desde un principio quise protegerla y guiarla. Fue una traición innecesaria para el juego”, explicó. Cuando salía de la casa, Zilli le dijo “nos vemos afuera”, pero posteriormente, durante la transmisión en directo, cambió su postura: “no lo quiero ni ver, que se vaya”. Este giro en la narrativa determinó que Sarmiento decidiera no abrazarla en su despedida.
Respecto a los conflictos más amplios dentro de la competencia, Sarmiento identificó a Cinzia y Sol como los principales generadores de tensión y movimiento en la casa, con Campanita como figura secundaria. Sobre el resto de los participantes fue crítico: “Los demás son muy hipócritas todos. Muy aburridos, muy odiados, muy plantas. No veo potencial en ninguno”. Sin embargo, reconoció que este tipo de dinámicas aparentemente mantiene el interés de la audiencia.
Cuando se le preguntó si aceptaría una tercera oportunidad en caso de que volviera a ingresar, Sarmiento fue categórico: “No creo que vuelva a entrar. Solo aceptaría en algún Congelados”, refiriéndose a una dinámica especial del programa donde los participantes visitantes deben permanecer inmóviles durante su estadía.
La eliminación de Sarmiento cierra un capítulo breve pero turbulento en su segunda etapa dentro de Gran Hermano, dejando claro que las dinámicas de voto pueden ser impredecibles y que las traiciones internas, más que el desempeño real, determinan quién permanece en competencia.



