Gabriel Ludueña, junto con su hermano Ezequiel, realizó el lavado del Ford Ka negro que pertenecía a Soledad Andreani y que Claudio Barrelier, único detenido por el femicidio de Agostina Vega, pidió prestado el lunes 25 de mayo. En una entrevista con Clarín, Gabriel relató detalles perturbadores de esa tarea que los convirtió en testigos involuntarios de una de las piezas clave de la investigación: el vehículo utilizado para trasladar los restos de la adolescente de 14 años hacia el descampado de Ampliación Ferreyra.
El lavado que levantó sospechas
Cuando el hijo de Andreani les pidió que limpiaran el auto, Gabriel y Ezequiel no imaginaban que participaban indirectamente en un crimen. “Para nosotros era un día normal. Estábamos lavando un auto y vino el chico, el hijo de Soledad, y me pregunta: ‘¿Estás lavando?’ Sí, le respondo y me lo deja”, relató Gabriel. Los hermanos viven a pocos metros de la casa de Andreani en Lomas de Zamora, por lo que el trabajo era rutinario.
Sin embargo, el estado del vehículo llamó su atención desde el principio. “Tenía mucha tierra. Más de lo normal, nos costó sacarla toda”, explicó Gabriel refiriéndose a la acumulación de barro en las ruedas y puertas del Ford Ka. Pero lo que más lo intrigó fue lo que encontró en el interior: “Adentro parecía que ya lo hubieran lavado, que lo hubieran limpiado antes”, agregó, lo que sugiere que alguien había intentado limpiar el vehículo antes de entregarlo para un lavado más profundo.
Los hermanos realizaron un trabajo parcial. “Lo limpiamos por afuera, lo único que hicimos por adentro fue sacarles las alfombras, las lavamos y las volvimos a poner. No abrimos el baúl”, aclaró Gabriel a Clarín. Cuando le preguntaron si le habían pedido que hiciera algo específico, fue contundente: “Yo hago lo que me piden. Si me dicen ‘abrí el baúl y limpialo o mismo limpiale el motor’ yo lo hago. Pero en este caso no me lo pidieron”.
Los investigadores creen que Barrelier utilizó el vehículo para trasladar los restos de Agostina en un balde de 20 litros y bolsas de consorcio. Las cámaras de seguridad de la zona registraron el ingreso y la salida del coche entre las 11.45 y las 12.15 del lunes 25 de mayo.
Antecedentes y el rol de la investigación
Agostina desapareció el sábado 23 de mayo a las 22.30 cuando se encontró con Barrelier en la esquina de Fragueiro y Juan del Campillo, en Lomas de Zamora. Según los testigos, la adolescente les contó a sus amigas que junto al remisero le iban a hacer “un regalo sorpresa” a su mamá, Melisa Heredia. Esa fue la última vez que fue vista con vida.
Cinco días después, su cuerpo desmembrado apareció en un descampado de 240 hectáreas en el barrio Ampliación Ferreyra. Los restos estaban a tres kilómetros campo adentro, en una zona de pastizales, lagunas, cercos y barro. El hallazgo conmocionó a la comunidad de Lomas de Zamora y puso en marcha una investigación que, poco a poco, fue tejiendo una red de evidencias.
Soledad Andreani explicó cómo prestó su vehículo a Barrelier. El lunes 25 de mayo, él le pidió el auto argumentando que necesitaba llevarlo hasta su casa en Uber para luego utilizarlo. “Me llamó y me dijo que iba hasta mi casa en Uber”, recordó la mujer. Le dijo que lo necesitaba para llevarle ropa a un tío recién operado. Lo que no sabía era que ese vehículo sería utilizado para trasladar los restos de una niña.
Las declaraciones de Gabriel Ludueña son cruciales porque permiten reconstruir la cronología de hechos y entender cómo se intentó borrar evidencia. El trabajo de lavado, realizado tan pocos días después de la desaparición de Agostina, forma parte de una cadena de indicios que apuntan a Barrelier como responsable del crimen. Los investigadores continúan analizando cada detalle: desde la suciedad inusual del auto hasta los rastros que pudieron quedar en el interior a pesar del lavado.
Gabriel confesó el peso emocional que significa haber estado tan cerca de un crimen tan brutal. “Me quise matar”, lamentó, revelando el impacto psicológico de descubrir, meses después, que había limpiado el vehículo que transportó a una víctima de femicidio.
Cierre
El caso de Agostina Vega continúa en investigación, con Claudio Barrelier como único imputado por su muerte. Las declaraciones de los hermanos Ludueña aportan piezas fundamentales para que la justicia reconstruya lo sucedido. Cada detalle, desde la tierra pegada en las ruedas hasta el interior aparentemente limpio previamente, forma parte de un rompecabezas que busca esclarecer cómo una adolescente de 14 años fue asesinada y qué mecanismos se utilizaron para intentar ocultarlo.



