Evidencia de seguridad y telecomunicaciones
Las cámaras de vigilancia del barrio Cofico registraron el momento exacto en que Claudio Barrelier ingresó a su domicilio de calle Juan del Campillo al 800 con Agostina Vega, la adolescente de 14 años desaparecida. Era la noche del sábado 23 de mayo. Ningún video la captó saliendo viva. Dos días después, el lunes, la misma cámara grabó a Barrelier —expareja de la madre de la víctima— regresando solo en un Ford Ka negro, descargando del vehículo “tachos o baldes” que, según su defensa, eran materiales para trabajos de albañilería. Sin embargo, ninguna prueba respalda esa versión.
Los investigadores sostienen que Barrelier engañó a la menor diciéndole que iría a buscarle un regalo. Una vez adentro de la casa, la hipótesis fiscal apunta a un abuso sexual seguido de una agresión fatal. Entre el sábado y el lunes, el detenido intentó conseguir dinero o un vehículo de forma desesperada. Finalmente logró que una amante le prestara el Ford Ka, al cual le dijo que lo necesitaba para realizar trabajos.
Los datos del teléfono celular de Barrelier resultaron determinantes. Minutos después de salir de su domicilio el lunes, las antenas de telefonía lo ubicaron en barrio Ampliación Ferreyra, un asentamiento de aproximadamente 500 familias situado a 12 kilómetros del centro de Córdoba. La zona está rodeada por más de 200 hectáreas de descampado y carece de sistemas de vigilancia, aunque un dispositivo de seguridad próximo a la entrada del barrio lo registró ingresando y, una hora después, saliendo.
El hallazgo de los restos y las investigaciones pendientes
El fiscal Raúl Garzón ordenó rastrillajes intensivos en la zona de Ampliación Ferreyra. Este sábado pasado, los operativos dieron resultado: encontraron los restos humanos de Agostina. El hallazgo confirmó las sospechas de los investigadores respecto a adónde fue trasladado el cuerpo y cómo Barrelier intentó desaparecer la evidencia.
Para la Justicia cordobesa, el acusado no tenía un plan premeditado. Los movimientos y las acciones ejecutadas sugieren que todo fue “improvisado”. Sin embargo, aún quedan aspectos cruciales por esclarecer. La investigación intenta determinar si existió un crimen planeado con anticipación o si se precipitó en el momento dentro de la vivienda. En caso de confirmarse la primera hipótesis, se podría citar a declarar al círculo íntimo de Barrelier e incluso al de la menor.
Paralelamente, la Justicia analiza un antecedente preocupante: Barrelier fue liberado hace un año después de ser imputado por privación ilegal de la libertad contra una expareja que logró escapar y pedir auxilio a vecinos. Ese caso podría reabrir interrogantes sobre decisiones judiciales anteriores.
El detenido aún no ha decidido si declarará o mantendrá su silencio ante la acumulación de pruebas en su contra: grabaciones de seguridad, geolocalización de celular, testimonios y el descubrimiento de los restos. Cada uno de estos elementos configura un cuadro de evidencias que complica seriamente su situación procesal.
Cierre
El caso de Agostina ha conmocionado a Córdoba y reaviva el debate sobre violencia contra menores y femicidio. Las cámaras de seguridad y los registros de telefonía móvil —herramientas tecnológicas cada vez más determinantes en investigaciones criminales— permitieron reconstruir los movimientos del principal sospechoso. La justicia local avanza en la investigación mientras la sociedad espera respuestas sobre qué ocurrió exactamente dentro de esa casa en Cofico.



