Una encuesta de la Universidad de Buenos Aires encendió las alarmas en Casa Rosada. Según el Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA), el escándalo que rodea al jefe de Gabinete Manuel Adorni dejó su imagen por el piso y generaría un daño que se proyecta sobre toda la administración Javier Milei. El relevamiento se realizó entre el 8 y el 10 de mayo sobre 4.711 casos con margen de error de ±1,4%. Los números son contundentes: el 70,3% considera a Adorni “totalmente culpable” y el 65,8% afirma no creerle “nada” cuando se defiende públicamente de las acusaciones.
El caso que trasciende lo político
El primer dato llamativo es el alcance de la controversia: el 97,3% de los encuestados afirmó haber escuchado o leído sobre el tema, de los cuales el 83,4% dijo conocerlo “mucho”. Para el OPSA, el escándalo “trascendió el circuito político-mediático” para instalarse como un asunto de conversación pública de altísima visibilidad en el país.
El deterioro de credibilidad es profundo. El 66,5% interpreta que en el caso existen hechos de corrupción “reales y graves”, frente a un sector minoritario que lo lee como una “operación política” contra el Gobierno. Este último dato es significativo: sugiere que la mayoría de la población no percibe el escándalo como un ataque mediático, sino como un problema real de gestión.
Pero lo más preocupante para La Libertad Avanza es que el daño trasciende la figura individual de Adorni. El 79,9% considera que el caso afecta “mucho” o “algo” el principal activo simbólico de Milei: su discurso anticasta y anticorrupción. Además, el 62,5% sostuvo que el escándalo empeoró la imagen general del Gobierno, y el 74,9% cree que lo perjudica políticamente.
Presión para su salida y sombras sobre 2027
Los datos sobre qué esperan los ciudadanos son concluyentes: el 66,6% considera que Milei debería echar a Adorni del Gobierno, y el 58,1% opina que el propio funcionario debería renunciar por iniciativa propia. Es decir, existe una mayoría clara pidiendo su salida, sin importar el mecanismo.
El OPSA traza una analogía con el impacto que tuvo para el gobierno de Alberto Fernández la llamada “foto de Olivos” durante la pandemia. Ambos episodios, sostiene el estudio, “afectan dimensiones simbólicas y morales centrales del oficialismo y generan percepciones de contradicción entre discurso y conducta”.
El dato más preocupante para el oficialismo: el 66,4% cree que el caso podría influir sobre el voto en las próximas elecciones presidenciales de 2027. Pero hay más. El daño no quedaría circunscripto al electorado opositor. Según el informe, un sector importante de votantes del propio Milei reconoce que el escándalo perjudica al Gobierno y socava la narrativa anticasta que fue central en su campaña electoral.
La encuesta refleja cómo un caso de corrupción en el equipo presidencial puede erosionar rápidamente el discurso moral que sustenta un gobierno, especialmente cuando ese discurso fue un elemento central de su propuesta electoral. Para la Casa Rosada, los números sugieren que la gestión del escándalo será determinante de cara a la próxima contienda electoral.



