Un fenómeno inusual sorprendió a residentes y turistas en la zona norte de Comodoro Rivadavia: cientos de criaturas marinas de aspecto fálico y coloración rosada cubrieron la Costanera de Kilómetro 3. Aunque popularmente se los conoce como “peces pene”, la ciencia tiene una explicación más precisa. Se trata del Urechis unicinctus, un gusano marino que habita en galerías subterráneas bajo la arena del fondo oceánico. Las fuertes mareas y temporales recientes en el Atlántico Sur removieron el sedimento y los arrastraron hasta la orilla. El hallazgo fue registrado por una vecina que caminaba con sus perros, quien además se topó con otra especie marina igualmente curiosa.
El misterio de los gusanos que cavan túneles
A pesar de su peculiar denominación coloquial, el Urechis no es un pez sino un gusano marino totalmente inofensivo para el ser humano. Su cuerpo cilíndrico y su elasticidad le permiten cavar túneles en forma de U en el lecho marino, donde filtra su alimento mediante un sistema de alimentación muy particular. Normalmente permanecen enterrados en las profundidades, protegidos del oleaje y los cambios de corriente. Sin embargo, cuando el mar se agita o las corrientes experimentan cambios bruscos, el oleaje los expulsa de su hogar y los deja vulnerables en la playa, expuestos al aire y al sol. Los expertos señalan que estos eventos, aunque impactantes visualmente, forman parte de la dinámica natural del ecosistema marino argentino. Junto a los gusanos fálicos apareció otra especie que despertó curiosidad entre los comodorenses: el “ratón de mar”, en realidad un poliqueto, otro tipo de gusano marino cubierto de cerdas y filamentos que brillan con la luz solar. Este segundo hallazgo amplificó el interés de los vecinos por conocer la fauna oculta de las aguas atlánticas.
Acciones solidarias en la costa
La rápida acción de algunos vecinos permitió que muchos ejemplares regresaran al agua antes de sufrir daños irreversibles. Varios ciudadanos utilizaron algas y elementos disponibles en la orilla para devolver cuidadosamente a los gusanos al mar, evitando que murieran por la exposición prolongada. Esta iniciativa de rescate refleja la preocupación de la comunidad local por preservar la biodiversidad marina. El evento, aunque extraordinario por su magnitud y visibilidad, ilustra la complejidad del ecosistema atlántico y los procesos naturales que regulan la vida marina en aguas argentinas. La presencia de estas especies expulsadas hacia la costa es un recordatorio de la rica fauna que habita los océanos sudamericanos.



