El presidente Javier Milei fue reconocido con un doctorado honoris causa por la Universidad de Bar-Ilan, en Ramat Gan, Israel, en el marco de su participación en los festejos del Día de la Independencia israelí. Durante la ceremonia académica, el mandatario pronunció un extenso discurso donde ratificó su apoyo incondicional a Estados Unidos e Israel, y realizó críticas contundentes hacia Irán y lo que definió como “determinadas culturas” incompatibles con la convivencia occidental.
El discurso presidencial en la universidad israelí
Milei llegó al auditorio tras visitar el Muro de los Lamentos y mantener un encuentro con el Primer Ministro israelí. Gran parte de su intervención estuvo centrada en la defensa de su postura geopolítica internacional y en la justificación de su apoyo a la guerra contra Irán. “Con determinadas culturas no vamos a poder convivir. Porque nosotros defendemos la vida y ellos nos van a querer matar”, expresó el presidente en referencia al régimen iraní, estableciendo así una línea divisoria clara en su visión del conflicto de Medio Oriente.
El mandatario se autoproclamó “verdadero amigo de Israel y el pueblo judío” e hilvanó su discurso con reflexiones sobre valores judeocristianos y su impacto en la prosperidad material. Según su argumentación, cuando se abrazan estos valores, “la vida espiritual vibra en la misma sintonía que la vida material”, generando prosperidad. Por el contrario, al rechazarlos, “la vida material entra en conflicto con la espiritual y el resultado es la miseria”. Milei utilizó una comparación matemática para reforzar su punto: “No es una intuición ni una metáfora, es una ley tan rigurosa como cualquier ley económica: dos más dos es cuatro”.
Durante su exposición, Milei aprovechó para promocionar su próximo libro, “Capitalismo, la divina maquinaria del paraíso”, leyendo fragmentos de su epílogo. En esa línea, argumentó que el modelo capitalista puede trasladarse a la vida terrenal como manifestación práctica de las leyes divinas. “Si actuamos de acuerdo con las leyes de Dios, eso será el paraíso, y esa es la premisa de mi libro”, señaló el presidente.
Referencias bíblicas y críticas domésticas
Milei profundizó su análisis partiendo de la tradición hebrea y el Génesis, sosteniendo que la Torá no comienza con mandamientos sino con la creación del mundo. Según su interpretación, el orden moral establecido por el creador precedió tanto al Estado como a los mercados. En esta lógica, el capitalismo emerge como “el único sistema que, en consonancia con la ley de Dios, permite que el hombre trabaje, innove, descubra tecnología y genere prosperidad dentro de sus condiciones actuales”.
Más allá de las cuestiones ideológicas y religiosas, Milei también aprovechó su presencia en el auditorio universitario para hacer referencia a la agenda local. Elogió el trabajo del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, destacando las reformas estructurales implementadas para “reordenar” el funcionamiento del aparato estatal. El presidente también dirigió críticas hacia el periodismo y realizó comentarios sobre temas deportivos locales, como la rivalidad entre Boca y River, evidenciando su intención de conectar con la audiencia más allá del contexto internacional.
La visita estuvo acompañada por un importante operativo de seguridad y la presencia de su equipo más cercano, subrayando la importancia política y simbólica del viaje para la administración nacional.



