El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publicará hoy a las 16 horas el dato de inflación de marzo, un número que ya el propio gobierno reconoce superará el 3% y que representa el primer test inflacionario exigente del año para la administración Milei. El ministro de Economía, Luis Caputo, anticipó que el índice no será “planchado” sino que estará por encima de ese umbral, aunque intentó instalar el mensaje de que se trata de un desvío transitorio y no de un cambio de tendencia en la estrategia de desinflación.
En una entrevista brindada en la Bolsa de Comercio de Rosario, Caputo atribuyó la aceleración inflacionaria a un “shock” asociado al petróleo derivado del conflicto geopolítico en Medio Oriente, y a efectos estacionales propios de marzo como aumentos en educación y transporte. Con esa explicación, buscó convencer a inversores y analistas de que abril marcará el inicio de una nueva etapa de desinflación. “Se vienen los mejores meses”, aseguró, incluso permitiéndose ser más que optimista sobre las perspectivas económicas futuras.
El mercado ya recalibró sus expectativas
El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) publicado por el Banco Central el 8 de abril, realizado entre el 27 y el 31 de marzo, ubicó la inflación esperada para marzo en 3%, medio punto porcentual por encima del sondeo anterior. El Top 10 de analistas que mejor vienen anticipando el índice fue aún más pesimista y la proyectó en 3,1%. Para abril, el REM ya anticipa una moderación, lo que podría darle algo de respaldo a las promesas del gobierno.
Las estimaciones privadas se mueven en una franja que va de 2,7% a 3,3%, mostrando cierta dispersión pero convergencia en la zona del 3%. Equilibra y el Instituto de Estudios Tributarios (IET-UMET) quedaron entre los más altos, con 3,3%, mientras que Empiria la ubicó en 3,2%. En el otro extremo, consultoras como Libertad y Progreso, C&T y Orlando Ferreres se mantuvieron por debajo del umbral del 3%, aunque minoritariamente.
Más allá de las diferencias metodológicas entre consultoras, el consenso del mercado es claro: marzo habría mostrado una aceleración respecto a febrero, que cerró con 2,9% según el INDEC. Ese dato de febrero ya había mostrado señales de debilitamiento en la desaceleración, con tarifas y alimentos entre los rubros de mayor incidencia. Ahora, con ajustes en combustibles, tarifas, transporte y cuotas educativas, el tercer mes del año se perfila como un escalón más alto en la nominalidad.
Las presiones inflacionarias y el desafío para el gobierno
Con el dato de hoy, el primer trimestre del año cerrará con una inflación acumulada cercana al 9%-10%, aunque esta cifra sigue siendo compatible con la meta anual incluida en el Presupuesto 2024. Sin embargo, el número obliga al oficialismo a defender con más énfasis su promesa de desaceleración sostenida para los próximos meses.
Los principales factores de presión identificados por analistas coinciden en combustibles, educación y servicios regulados. Estos rubros, junto con transporte, fueron los que generaron la mayoría de los aumentos observados en marzo. Caputo, consciente del desafío que significa este dato, eligió redoblar la apuesta con declaraciones optimistas. Sostuvo que desde abril comienza “un proceso de desinflación y crecimiento” y fue aún más allá al afirmar que los próximos 18 meses podrían ser “los mejores de Argentina de las últimas dos décadas”, en una señal de fuerte confianza política y económica.
El gobierno busca convencer tanto a inversores como a la población de que la inflación de marzo es un desvío puntual en una tendencia general de moderación de precios. Sin embargo, si los datos de abril y mayo no acompañan con la desaceleración prometida, la credibilidad de la estrategia antiinflacionaria enfrentará nuevas pruebas.



