El milagro de Portugal: cuando Eusébio remontó un 0-3 imposible
El 23 de julio de 1966, el estadio Goodison Park de Liverpool presenció uno de los giros más dramáticos en la historia de las Copas del Mundo. Portugal y Corea del Norte se enfrentaban en los cuartos de final de un torneo que ya había sorprendido al mundo con la hazaña asiática: los norcoreanos habían eliminado a Italia en la fase previa, un resultado que sacudió los cimientos del fútbol internacional. Lo que nadie esperaba era que aquel martes lluvioso vería a la Pantera Negra del Benfica orquestar una de las mayores remontadas del fútbol mundial. Los asiáticos comenzaron el partido como si tuvieran algo que demostrar. Su despliegue físico y velocidad sorprendieron a la defensa lusa desde el primer momento. Apenas 50 segundos después del pitazo inicial, Pak Seung-Zin sorprendió completamente a los portugueses con un potente disparo que venció al arquero José Pereira. El gol tempranero electrizó a Corea del Norte y sembraba la incertidumbre en las filas de Otto Glória, entrenador de Portugal. La parálisis defensiva portuguesa permitió que la ventaja se agrandara con rapidez. Li Dong-Woon marcó el segundo tanto a los 22 minutos, y solo tres minutos después Yang Seung-Kook estableció un 3-0 que parecía cerrar el partido. En ese momento, con los portugueses hundidos en errores tácticos y desorganización táctica, pocos imaginaban lo que estaba por suceder. Fue entonces cuando emergió Eusébio da Silva Ferreira, el delantero del Benfica nacido en Mozambique y apodado la “Pantera Negra” por su potencia física y su capacidad goleadora. A los 27 minutos del primer tiempo, tras recibir un pase filtrado de Simões, Eusébio definió con frialdad para marcar el descuento. Ese gol fue mucho más que una simple anotación: fue el catalizador de una transformación táctica y anímica que cambiaría el rumbo del encuentro.
La reacción portuguesa y el pase a semifinales
Tras el gol de Eusébio, Portugal recuperó la posesión del balón y comenzó a asediar el área norcoreana con una intención claramente diferente. Poco antes del descanso, una infracción dentro del área le permitió al delantero beninista ejecutar un penal con precisión absoluta a los 43 minutos. Con ese 2-3, ambos equipos ingresaron a vestuarios en un partido que ya había mostrado su verdadero rostro: la superioridad técnica europea frente al desgaste físico asiático. En el complemento, la superioridad técnica de Portugal se hizo todavía más evidente. Corea del Norte, que había agotado sus fuerzas en los primeros 45 minutos, no pudo sostener el ritmo. A los 56 minutos, Eusébio completó su hat-trick tras una asistencia de Coluna, poniendo el 4-3 que daría vuelta el marcador de forma definitiva. Aunque los asiáticos lograron marcar un cuarto gol, Portugal continuó presionando hasta sellar una goleada final de 5-3. Esa remontada de Portugal fue la primera vez que un equipo volteaba un marcador de 0-3 en la historia de las Copas del Mundo. Eusébio terminó con cuatro goles en el partido, consolidándose como una de las figuras del torneo inglés. Los norcoreanos, que habían hecho historia al eliminar a Italia, vieron truncado su cuento de hadas en el estadio de Goodison Park. El rendimiento portugués en semifinales fue notable, aunque finalmente perdieron ante los anfitriones ingleses. Eusébio siguió siendo una de las grandes figuras del fútbol de la década de los 60 y siempre recordará ese día en Liverpool como el momento en que su equipo realizó lo imposible.



