Un enfermero de 44 años fue hallado sin vida en su departamento de Palermo, donde las autoridades encontraron ampollas de propofol y fentanilo. El profesional de la salud, oriundo de Entre Ríos, había perdido contacto con su familia desde el lunes anterior.
La preocupación de los familiares creció cuando no lograron comunicarse con él durante varios días consecutivos. Esta situación los llevó a alertar a las autoridades sobre su desaparición, lo que desencadenó la búsqueda que terminó con el trágico descubrimiento.
El cuerpo fue localizado en su vivienda del elegante barrio porteño, donde los investigadores secuestraron las sustancias mencionadas. Tanto el propofol como el fentanilo son medicamentos de uso hospitalario que requieren manejo especializado debido a su alta peligrosidad.
El propofol es un anestésico intravenoso utilizado para inducir y mantener la anestesia general, mientras que el fentanilo es un opiáceo sintético extremadamente potente, hasta 100 veces más fuerte que la morfina. Ambas drogas pueden resultar mortales si se administran incorrectamente.
Las autoridades policiales iniciaron las diligencias correspondientes para esclarecer las circunstancias del deceso. La autopsia determinará las causas exactas de la muerte del profesional sanitario.
Este caso se suma a la creciente preocupación por el uso indebido de medicamentos controlados entre el personal de salud. Los especialistas alertan sobre los riesgos del acceso a estas sustancias por parte de quienes trabajan en el ámbito hospitalario.
La familia del enfermero, residente en la provincia mesopotámica, aguarda los resultados de la investigación judicial para conocer los detalles definitivos sobre lo ocurrido en el departamento palermitano.



